En busca de iluminación por aislamiento

Es probable que mientras recorrí el trayecto entre Nueva Jersey y Manhattan escuchara al menos cuatro o cinco idiomas diferentes.  Hasta hace tres meses, toda mi vida la he vivido en sociedades monolingües, por lo que puede ser un poco desconcertante percibir una conversación sin ser capaz de entender las palabras que alcancé a escuchar.  La sensación es suficientemente compleja si el idioma es completamente diferente, como el japonés o el coreano que estoy seguro percibí, dado que es difícil incluso diferenciar los sonidos que se utilizan al hablarlo.  En cambio, con el italiano, mucho más cercano al español, los sonidos que escuchamos son casi los mismos y las construcciones sintácticas son similares.  Tal vez por eso mismo, escuchar sin entender puede ser todavía más inquietante.

La diferencia con otro idioma va más allá del significado de algunas palabras u oraciones aisladas.  Las expresiones en otros idiomas siempre parecen llevar una tendencia natural hacia un temperamento específico.  Esta sensación aumenta si sabes al menos un segundo idioma.  Con todo y que yo sólo puedo hablar en inglés y español, me siento más cómodo tratando algunos temas en uno de los dos idiomas en lugar de hacerlo en el otro.  No estoy sugiriendo que haya pensamientos que sólo se puedan producir en un idioma específico (si esto es cierto o no, lo ignoro).  Únicamente, que para algunos temas en particular, el saber un segundo idioma (o tercero) hace la tarea más sencilla.  Hay que tener cuidado con las generalizaciones rápidas, hablar un sólo idioma no significa que un pensamiento monolingüe sea inmediatamente cerrado y parroquial, así como saber muchos no lo vuelve cosmopolita.  Pero es un hecho que tener acceso a más de un lenguaje  abre distintas vías de conocer el mundo y ayuda a generar nuevas perspectivas.

La razón por la que viajaba a Manhattan fue para escuchar a Jhumpa Lahiri en el ciclo de pláticas en vivo de la biblioteca pública.  El tema de la conversación fue su nuevo libro, In Other Words, recién publicado.  Es una memoria sobre su decisión , tomada después del éxito espectacular de su novela The Lowland, de dejar atrás todo para mudarse a Italia y de aprender italiano.  Su proyecto era ambicioso.  No pretendía únicamente hablar como un turista, para poder pedir direcciones sin parecer idiota.  Quería ser capaz de escribir en italiano, y lo logró.  El resultado es este libro; la versión en inglés que se presentó es la traducción del original en italiano.

Creo que el italiano no fue una elección incidental.  E. M. Forster, en Where angels fear to tread, dice (parafraseando), a través de uno de sus personajes que, no importa que tan atroz sea el mensaje, siempre sonará hermoso dicho en italiano.  No tengo forma de demostrar que esto estuviera en la mente de Jhumpa Lahiri.  Necesitaría leer su libro para tener algún respaldo.  Sin embargo, es un punto de vista de cómo un inglés con una sensibilidad lingüística particularmente educada escuchaba el italiano.  Ella, en la plática, presentó dos razones mucho más profundas para tomar su decisión.  La primera fue que  necesitaba expandir sus horizontes a través de un nuevo idioma.  Tuvo una crisis existencial (no mencionó si relacionada con el éxito de The Lowland o no) y decidió mudarse a Italia para expandir sus puntos de vista.  Para poder hacerlo bien, tenía que aprender a hablar, y a escribir, en italiano.

La segunda razón es más personal.  Su familia proviene de India; el fantasma de la tierra natal ha estado presente durante toda su vida.  Sin embargo, no le pertenecía.  Fue la generación de sus padres la que perdió su lugar de orígen  y que terminó viviendo en un país extranjero; la que tuvo que vivir en una isla de bengalí en medio de un mar de inglés.  Ella nunca había podido ser capaz de entender la implicación completa de esta pérdida y anhelaba ese conocimiento.  Por eso dejó atrás sus libros, su familia y su idioma para viajar a un país con un lenguaje que no dominaba.

Es digno de elogio que haya sido capaz de escribir un libro en italiano.  Considerando que su escritura en inglés es excelente y que es una mujer sumamente inteligente, no dudo que el libro esté muy bien escrito y sea una buena lectura.  Sin embargo, a menos que sea finalista para un premio importante, no creo que lo lea.  No me emociona la tendencia actual de querer analizar (casi) todo a través de la historia personal de la persona que lo vivió.  Ella es una escritora profesional, ¿por qué no escribir una novela o un ensayo analítico serio donde explorara sus reflexiones?  Si fue por razones de mercado y por seguir el espíritu de los tiempos, puedo entenderlo; pero personalmente no voy a correr a leer el libro