La revolución en casa

Love and Capital de Mary Gabriel, Back Bay Books, 709 pp.

Finalista Pulitzer Prize 2012 – Categoría Biografía.

Cuando comencé a leer Love and Capital, la biografía de Karl Marx y su familia, escrita por Mary Gabriel, esperaba una historia cruda e intelectualmente demandante.  La vida de Marx se desenvolvió entre penurias financieras y la creación de uno de los sistemas filosóficos más influyentes en la Historia, por lo que la inclusión de ambos temas es natural y previsible.  Lo que no esperaba era encontrar una biografía centrada en sus vidas personales y poder apreciar que ésta puede ser tan interesante, excepcional y, al mismo tiempo, mundana como cualquier otra.

Mary Gabriel - Love and Capital

Mary Gabriel no es una biógrafa imparcial y sospecho que nunca intentó serlo.  Tiene una debilidad clara por toda la familia, incluyendo al ubicuo Engels: incluso de alguna manera llega a cegarla.  En una decisión desafortunada, reconocida por ella misma en la introducción, dejó fuera de la correspondencia familiar que contiene frases con expresiones antisemitas.   Le creo cuando alega que lo hizo por que esto no corresponde al carácter de los Marx y que hablar en contra de los judíos era generalizado en sus tiempos.  Estoy de acuerdo con ella sobre el riesgo asociado a una mala interpretación, basta recordar algunas controversias recientes alrededor del judaísmo (la puesta en escena de The Death of Klinghoffer, por ejemplo).  Sin embargo, creo que una buena parte del trabajo de un historiador es suavizar esos problemas explicándolos, no omitiéndolos.  Leer una biografía completa es una excelente manera de echar un vistazo a una época íntegra, más allá de proteger o no al biografiado.

De cualquier manera, el hecho de que su omisión haya sido explícita me hace pensar que es sólo una falla menor en lo que de otra forma es un libro muy completo fruto de una investigación extensa.  Mary Gabriel describe a Karl Marx en particular como una mezcla de un intelecto titánico, casi sobrenatural, y todos sus defectos humanos.  Era asiduo al alcohol, discutía sobre política todo el tiempo (incluso cuando era conveniente permanecer callado) y era incapaz de negarle nada a sus compañeros revolucionarios.  A lo largo del libro, la autora se limita a describir, ilustrando la vida de Marx pero sin atreverse a criticarlo.  Únicamente pierde la compostura al narrar cómo tuvo un hijo con su particularmente fiel (hasta en la miseria) ama de llaves, Helene Demuth.  La autora también alega, desde un punto de vista femenino y de manera verosímil, que Jenny, su esposa, debió haber sabido lo que en realidad había pasado.  Aunque es probable que esta interpretación nos diga más sobre la biógrafa que sobre los Marx (no podemos saber en realidad que cambio tuvo este evento en la vida íntima de los Marx), pensar que Jenny mantuvo a la familia unida sólo por la fe en el trabajo de su esposo es plausible por decir lo menos.

Acerca de su trabajo, dada su enorme producción, es fácil imaginar a Marx como un escritor organizado y productivo.  Es un hecho que escribió muchos libros, y la influencia de estos transformó la realidad política, pero no surgieron de forma fácil.  Necesitó más de 16 años para escribir el primer volumen de El Capital y el resto de esta monumental obra solo fue bosquejada por Marx.  Engels y sus hijas lo terminarían después de su muerte hasta darle la forma tal como lo conocemos.  Uno de los mayores logros de Love and Capital es mostrarnos a Marx luchando contra múltiples enfermedades, pobreza y distracciones hasta que finalmente es capaz de completar el bosquejo del libro.

También podemos ver de forma diferente a Jenny Marx.  Ella es mucho más que el soporte que acepta las decisiones extrañas de Marx (y que perdona sus errores) por que cree en él.  Su rol es mucho más activo.  Comenzando por la decisión inicial de abandonar a su familia, parte de la nobleza prusiana, por seguir a Marx.  Antes de que sus hijas tomaran su lugar, leía los manuscritos de su esposo y los transformaba en escritos comprensibles, fungiendo como su editor al mismo tiempo.  La educación política de ambos había sido simultánea y ella también era una participante activa en las reuniones revolucionarias que se realizaban en su casa.  Puedo imaginar la tentación feminista de adjudicar los pensamientos de Karl a Jenny.  Afortunadamente, dado que no sería cierto, Mary Gabriel no sigue esta idea.  Ella es consciente que Marx era un genio que necesitaba el soporte de Jenny, Engels y, más adelante, sus hijas, además de un movimiento político internacional para poder desarrollar sus ideas.  Su genio no fue únicamente intelectual, sino también en ser capaz de sacar ventaja de toda esta situación.

Engels, por supuesto, también es un caso especial.  El mismo era un pensador importante.  Sin embargo, reconocía el potencial intelectual superior de su amigo y hizo la (sin lugar a dudas difícil) decisión consciente de hacer todo lo que estaba en sus manos para ayudarle, incluso dejando de lado parte de su propio trabajo y sus proyectos.  Siempre me había preguntado cómo era posible que, siendo Engels el hijo de un poderoso industrial, pudiera ser al mismo tiempo un teórico socialista.  Esta también fue otra decisión consciente de su parte.  Engels decidió continuar con un trabajo que no le gustaba y que estaba en conflicto con todo lo que creía con tal que la lucha pudiera continuar.  Sacrificó muchos años con tal que Marx pudiera seguir pensando.  Karl pudo haber sido un genio, pero sin el soporte práctico, teórico y emocional de este gran amigo, no habría hecho nada.  No es de sorprender que Mary Gabriel lo siga de cerca todo el libro.  En situaciones felices y problemáticas, Engels estaba ahí: era parte de la familia.  Incluso después de la muerte de Marx, se convirtió en soporte de los sobrevivientes.  En mi propia lectura, entre la incapacidad de Marx para trabajar de forma consistente y las malas decisiones de sus hijas, el libro hubiera sido insoportable sin la presencia de Engels, con sus sacrificios y humanidad.  Para mi, Engels es el centro moral de la narración.

El libro concluye con la vida de las tres hijas que sobrevivieron hasta la edad adulta (tres de sus hermanos murieron en la infancia y un cuarto como un niño todavía pequeño).  La familia Marx conoció la tragedia de primera mano y esto continuó a la siguiente generación. Tanto Jenny como Laura perdieron hijos, Jenny dos, Laura todos los que tuvo.  Jenny misma murió joven.  El matrimonio de Laura difícilmente podía ser satisfactorio: su marido se sentía superior a ella sin serlo; sin embargo, ella decidió continuar ahí.  Por último Eleanor, a quien familiarmente llamaban Tussy, tuvo problemas severos de depresión y posible anorexia, terminó involucrándose en una relación extramarital con Edward Aveling, quien la explotó financiera y emocionalmente hasta el final.

Hay suficiente material para escribir un libro completo sobre ellas.  Sin embargo, me da la impresión de que Mary Gabriel estaba cansada del tema y quería terminar la obra, por lo que decide no seguir a ésta generación tan rigurosamente como a la de sus padres.  La narración titubea en los últimos capítulos: el desarrollo sobre el trabajo que realizaban se vuelve cada vez más somero hasta desaparecer y el enfoque se vuelca casi exclusivamente a sus tragedias personales.   Éstas son mórbidamente entretenidas, pero pudieron haber sido mucho mejor analizadas.

Karl Marx transformó al mundo, pero difícilmente pudo haberlo hecho por si mismo.  Tenía el soporte de su familia y la percepción y el análisis de ese reflejo es por lo que la lectura del libro de Mary Gabriel vale completamente la pena.  Love and Capital tiene algunas grandes fallas, y seguramente no es la mejor biografía de Marx que se pueda escribir.  Sin embargo, mostrar el lado humano de un filósofo y revolucionario tan poderoso e influyente es un logro inmenso e increíblemente valioso.