Las alas de la mariposa

Totempole de Sanford Friedman, NYRB Classics, 432 pp.

Selección del club de libro NYRB Classics septiembre 2014.

Si miramos una mariposa a detalle, pronto podemos alcanzar a ver más allá de las hermosas y coloridas alas.  Entre ellas se esconde una criatura, usualmente pequeña y peluda; asociamos su forma a la de un gusano, aun cuando sabemos que no lo es.  No es particularmente hermosa, pero no por eso deja de ser interesante.  Es un claro recordatorio de la etapa de larva por la que todas las mariposas tienen que pasar antes de transformarse en un adulto espléndido.

Podemos ver lo mismo desde la perspectiva contraria.  Mirando a la oruga, sabemos que esta pequeña y voraz bestia que se arrastra se convertirá, si nada externo la detiene, en una pequeña y voraz bestia voladora.  Desde este punto de vista, podemos decir que la hermosa mariposa que vemos revolotear ya es parte de la desgarbada oruga.

Como humanos tenemos un sistema nervioso central más desarrollado, conciencia y libre albedrío. Sin embargo, nuestras historias personales no son tan diferentes a la de una mariposa y su respectiva oruga.  Nuestro paso de la niñez a la edad adulta requiere de una transformación y todos los elementos que eventualmente constituirán al adulto son parte del niño desde un principio.

Totempole - Sanford FriedmanEsto es lo que muestra Sanford Friedman en Totempole.  La novela narra la historia de Stephen Wolfe, desde que es un niño pequeño, hijo de una familia complicada, continuando con todos sus descubrimientos, desarrollos y temores como niño, como adolescente incómodo, como un joven confundido en el bosque y finalmente, como un adulto (aún joven, pero adulto de todas formas) luchando en la Guerra de Corea en los años cincuenta.

Como todo gran libro, no tiene una interpretación única y dominante. Podría ser un gran tema de discusión que la peculiaridad del personaje, los miedos que conquista y los secretos que aprende no sean tan importantes para la novela en sí; o que la fuerza que finalmente encuentra dentro de él y lo llevará a conquistar sus temores gira alrededor de su aceptación de un sólo hecho: que es homosexual.  Yo no lo veo así.  Incluso si tenía una mayor atracción por los hombres desde pequeño, éste y todos los descubrimientos continuos hallados dentro de sí mismo no dejan de ser detalles incidentales.  Steve crece a partir de ciertos permisos que él mismo se concede, luchando contra una educación tradicional; incluyendo el increíblemente incómodo momento cuando tiene una novia que realmente le agrada por cómo es, pero que jamás le atraerá.  Por la manera en que lo describe, estos son los problemas de un muchacho conflictuado que resulta ser gay.  Éste pudo ser un libro completamente heterosexual (aunque quizá también mucho menos interesante) haciendo tan solo algunos pequeños cambios de perspectiva y dejando intacta la estructura de la novela.

Por supuesto que entiendo por qué es considerado como un libro homosexual.  Hay más descripciones detalladas de encuentros sexuales entre hombres de las que creí llegaría a leer.  Cada capítulo se centra en uno de sus descubrimientos -un conocimiento más que descubre y lo hace crecer- y todos, de alguna forma u otra, giran en torno a sus preferencias sexuales.  Pero, ¿no somos acaso todos así?  Mientras crecemos descubrimos detalles sobre nosotros que nos heces sentir más cómodos con nuestro cuerpo y nuestra personalidad.  No necesariamente girarían en torno a un único aspecto de nuestras vidas, incluso a uno tan importante como nuestra sexualidad.  Pero en el caso de alguien con conflictos de identidad sexual (como Steve en el libro), que además viene de una familia ultra conservadora judía antes de 1950, sería perfectamente verosímil que todos sus problemas se centraran alrededor de eso.

Como el mismo nombre del libro lo anuncia, está estructurado como una columna de tótem (Totempole), que Steve metafóricamente está construyendo.  Hay en el libro una columna de tótem física que juega un papel de cierta forma importante, principalmente como clave del código para resolver la estructura de la novela.  Cada uno de los capítulos (a excepción de uno, Ocean) gira en torno a un animal, que a su vez tiene un papel explícito dentro de la historia y simboliza el aspecto de sí mismo que Steve está descubriendo.  Cada capítulo es autónomo y prácticamente podría funcionar como un cuento independiente.  Juntos, sin embargo, logran construir una coherencia interna y contar una historia completa que no hubiera sido posible de otra manera.

Al leer Totempole fue imposible no traer a mi mente memorias de los miedos e inseguridades de la adolescencia (o incluso de la vida de un adulto joven), y la fortuna que significa vivir con ellos sin verse en la necesidad de confrontarlos directamente, un lujo que un adulto ya no se puede dar.  Eso convirtió la lectura en algo sumamente placentero (por extraño que pudiera parecer).  Mi único problema con el libro fue cerca del final, por lo que me contendré para no explicarlo a detalle.  Sólo quiero decir que, al contrario de las mariposas, y de lo que, en mi lectura, Sanford Friedman sugiere, seguimos evolucionando aun fuera del capullo formado por nuestros miedos y limitaciones.  Puede que todo lo que seremos se encuentre ya ahí desde un principio, pero dentro de nosotros siempre podemos encontrar más cosas de las que suponemos o, incluso, soñamos.