(No) sé lo que hiciste el verano pasado

Journey by Moonlight de Antal Szerb, NYRB Classics, 320 pp.

Selección del club de libro NYRB Classics octubre 2014.

Tener una primera cita puede ser un proceso aterrador.  Es de esperarse que haya una previa atracción entre los involucrados o, al menos, un tercero entrometido que pensó que sería buena idea que se conocieran.  De cualquier modo, hay muchísimo que se desconoce de la otra persona: lo que le gusta, hace y piensa sobre casi todo.   El proceso de aclarar estas interrogantes suele ser la parte divertida de salir con alguien y descubrir los rasgos y creencias incompatibles un difícil (y doloroso) proceso de crecimiento.  Sin embargo, incluso después de construir una relación, y de llevarla por un largo tiempo siempre habrá aspectos de nuestra pareja que desconoceremos: deseos secretos, creencias tácitas y, escondidos detrás de casi todos, las experiencias perdidas de nuestra niñez y la primera juventud.  Las consecuencias de su aparición son impredecibles y la verdadera viabilidad de la pareja sólo se podrá analizar con el paso del tiempo.

Antal Szerb - Journey by moonlightJourney by Moonlight, la novela de Antal Szerb publicada en 1937, comienza con el viaje de luna de miel de una pareja, Mihály y Erszi, recién casados, por Italia.  Se habían enamorado (o eso creían) después de tener una aventura cuando Erszi todavía estaba casada con otro mientras que él era un soltero codiciado, heredero de una empresa en Budapest.  Nunca llegamos a saber muchos detalles de su vida en su ciudad natal, aunque incluso los mismos personajes no parecen saber exactamente que sucede a su alrededor.  Ven lo que sucede y lo que les sucede mutuamente, pero se conocen tan poco que para ellos es difícil darse cuenta de lo que en realidad pasa con el otro.

Pasado poco tiempo, y pocas páginas, la influencia de lo desconocido los alcanza en la forma de Janos, uno de los antiguos amigos de Mihály.  Hacía años que no se veían aunque habían sido muy cercanos cuando ambos pertenecían a un grupo de amigos formado alrededor de dos hermanos: Éva y Tamás.  La pequeña banda, completada por el bien parecido y brillante Ervin, se sustentaba en la devoción de cada uno de los miembros por Éva.  Sería imposible describir las diferencias de la relación que Éva tenía con cada uno de sus amigos varones sin traicionar los muchos detalles sorprendentes que la novela ofrece.  Baste decir que ninguna de las relaciones era común, todas eran diferentes y, con la posible excepción de una (decidir cual puede ser difícil), ninguna tenía un contacto auténtico con la realidad.

La lucha de Mihály contra estos demonios parcialmente ocultos desata los de Erzsi.  Ella no es siquiera consciente de su existencia, pero una vez que aparecen, atacan con toda su fuerza.   Sola en su recámara, mientras toma una decisión que puede cambiar su vida de forma radical, Erzsi entiende las razones detrás de muchos de sus actos, impulsados por deseos ocultos.  Es una escena completamente plausible y cautivante, quizá la mejor de todo un libro que está lleno de momentos íntimos y complejos.  El punto de quiebre es cuando ella se percata que debe decidir si puede continuar viviendo así.  Pero Journey by Moonlight no es una novela rosa barata.  No es únicamente el dilema de una mujer entre seguir deseos auto-destructivos o no. Más bien, es la realización completa de un personaje acerca de su propia imperfección como una característica que la define, el momento en que se da cuenta que ella puede decidir perseguir, o no, una sombra el resto de su vida y que esta decisión depende únicamente de ella.

Los personajes principales tienen conflictos bien desarrollados y equivalentes (nada bueno para un matrimonio que comienza, desde mi humilde opinión).  Ellos, impulsados por sus problemas, son la columna vertebral de esta novela: corta, lenta a un principio pero, en última instancia, placentera.  El único defecto grave que encuentro en ella es que algunos personajes de soporte (no todos y no los secundarios) se sienten un poco superficiales y estereotipados.  Está el rico y decadente oriental, la turista estúpida de Estados Unidos, el libertino reformado.  No es mayor ya que esto pesa muy poco, en realidad su contribución es de importancia limitada y ninguno de ellos influye de forma negativa en la conmoción prolongada y de baja intensidad de las últimas setenta páginas.  El final es muy poco convencional, aunque logra de alguna forma mostrar felicidad.  O al menos que se perciba como si lo fuera.  Después de todo, en circunstancias como ésta, ¿qué puede significar la felicidad?

Tanto para Mihály como para Erzsi la felicidad es una perpetua persecución, aun si ambos corren en diferentes direcciones.  En el caso de Erzsi es la búsqueda (o negación) de sus, ahora claros, deseos.  Para Mihály, el seguimiento continuo de la fuente de su devoción.  Nunca queda claro (de hecho sería imposible saber) si proviene de Éva, Tamás, Ervin, la soledad o incluso él mismo.  Lo que es cierto es que no es Erzsi.  No estaban hechos para estar juntos.  Después de todo, sus vidas ocultas no eran compatibles.