Normalidad en la locura y el mal

The Mad and the Bad de Jean-Patrick Manchette, NYRB Classics, 184 pp.

Selección del club de libro NYRB Classics julio 2014.

Una pareja rica muere. Su principal heredero es un niño pequeño, quien no puede recibir la herencia, la cual incluye compañías petroleras y un imperio industrial, a causa de su edad. Ya es inmensamente rico y está notoriamente angustiado (con toda razón). Vive recluido en un departamento alejado del mundo, a excepción de una cuidadora que lo quiere pero que inexplicablemente lo abandona. El reemplazo es una joven atractiva, en la que inicialmente no confía y, a decir verdad, tampoco tendría ninguna razón para hacerlo. Ella fue contratada por su tío, el albacea del testamento, un arquitecto con tendencias filantrópicas y enemigos extraños a quien la muerte de su hermano sacó de la ruina de forma completamente inesperada.

Nunca conocemos mucho sobre el pasado de la joven. Sabemos que está en problemas (y que no hace nada por evitar ni los conflictos ni el peligro), que evita a la policía como si fuera la plaga y, al inicio de la novela, se encuentra recluida en un hospital psiquiátrico; no sabemos por qué razón, pero es una institución de la que puede salir en cualquier momento. Tiene adicción a medicamentos, aunque no sabemos que sufra alguna condición médica y sabemos que escribe, aun si no tenemos idea de qué o por qué.

Y finalmente hay un pistolero contratado, que padece de una úlcera estomacal grave. Siendo todo un profesional, tiene la paciencia y los recursos para realizar siempre su trabajo, con todo y los cólicos que lo interrumpen constantemente. Es implacable y sólo su dolor estomacal le provoca algún malestar; el sufrimiento de los demás es irrelevante o, en el peor de los casos, le provoca un placer reconfortante. Por supuesto, no es perfecto. Comete errores y no todos sus socios tienen su nivel de profesionalismo. La molestia que le significa su úlcera tampoco ayuda. Más que una molestia, es un espejo de sus impulsos. Lo obliga a buscar alimento constantemente, el que engulle con glotonería ausente de placer. Éste es un reflejo perfecto de la forma en que hace todo: consume lo que encuentra, sin obtener nada personal a cambio o tan siquiera tomando en cuenta su presencia.

the-mad-and-the-bad-ManchetteÉse es el trasfondo en que se desarrolla The Mad and the Bad, la novela negra de Jean-Patrick Manchette. Como cualquier buena novela negra, te deja pensando cómo es posible reír ante situaciones como las que presenta (o simplemente encontrarlas divertidas). El libro tiene una considerable cantidad de violencia, incluyendo situaciones aleatorias contra testigos inocentes. Usualmente aborrezco leer algo así, pero en este caso llegó a ser entretenido. Cabe mencionar que un par de escenas fueron demasiado atroces para mi gusto (la del supermercado en particular).

Desde las primeras páginas, es fácil identificar quiénes son los locos (The Mad) y quiénes son los malos (The Bad) a los que refiere el título. Curiosamente, el título original en francés es completamente diferente (O Dingos Ô Chateau!) y hace referencia a los asesinos y a un castillo que eventualmente tendrán importancia en la historia (no diré la razón para no revelar más de lo necesario). Es fácil imaginar también lo que pasa en toda la novela. Pese a ser una novela negra, no hay ningún misterio oculto. Por supuesto, hay algunos eventos inesperados que ocurren, pero no son la esencia de la novela. En su lugar, el autor nos muestra el esqueleto de los eventos que se suceden. Ésa es la principal razón por la que este libro es atractivo: la simplicidad con la que describe situaciones muy complejas, narra la historia en 42 capítulos de tres o cuatro páginas.

No quiero decir que el contenido sea simple, tan sólo que su estructura lo es (a su vez, es absurdamente complicado conseguir algo así). Los personajes rompen estereotipos bastante fácil y la distinción del título en inglés se vuelve borrosa casi de inmediato. Los locos hacen algunas cosas terriblemente malas y los malos muestran su lado desquiciado. Ambos aspectos no parecen sorprendentes. Que la gente que lastima a otros por diversión o beneficio esté al menos un poco demente o que algunos otros que no están bien balanceados en sus facultades causen daño no es novedad. En el caso del libro, lo importante es que a quienes podríamos considerar normales también pueden pertenecer a ambos grupos.

Por ello, cualquiera de nosotros puede pertenecer a los malos y a los locos; y no sólo realizar actos cuestionables en ciertas circunstancias, sino regodearse en ellos. También la persona más cuerda que se pueda imaginar puede quebrar su sensatez en el momento apropiado. Si Manchette está en lo correcto todos hemos sido, seremos o al menos podríamos ser en cualquier momento parte de los locos y los malos. Esto es debatible, por supuesto. Pero incluso si no se está de acuerdo con él (yo no estoy), este libro es una manera muy bien escrita de presentar argumentos a su favor.

Al final (The Mad and the Bad es uno de esos libros donde se puede hablar del final sin echar a perder nada), todo vuelve a la normalidad, de la manera más francesa (cerebral, desenfadada y civilizada) posible. Sin embargo, después de socavar el concepto de normalidad, destruyendo las barreras de la cordura y la moral, ¿qué puede significar ser normal?