Reconstruyendo el blog ardilla

Escribir un blog puede ser una tarea ardua, una en la que últimamente no he sido particularmente eficiente o diligente.  Crónica Ardilla comenzó de forma lenta y humilde.  La idea era mantenerme escribiendo, principalmente sobre libros, pero no exclusivamente sobre ellos.  Después de un tiempo, comencé a producir consistentemente una revisión por cada libro que leía, agregando entre dos y cuatro entradas al mes.  No era fácil, pero los resultados usualmente eran gratificantes y yo me mantenía escribiendo.  Sin embargo, después de un tiempo así, me detuve, incapaz de continuar.

Suena como si tuviera un buen proceso en marcha, el cuál abandoné por flojo.  Es posible que eso sea parte de la verdad; sin embargo, hay otra parte en la historia.  Después de más de un año de escribir reseñas, me estaba agotando de escribir lo mismo una y otra vez.  Los libros en sí eran bastante diferentes, por lo que el contenido era diferente también.  Pero la estructura de cada entrada era cada vez más similar.  Después de hacer esto por un tiempo no hay tantas ideas que pueda uno tener alrededor de un libro nuevo.  Temía cada vez más repetirme a mi mismo (o caer en una zona de confort).  Cada vez más sentía que estaba haciendo tarea en lugar de estar llevando a cabo la actividad liberadora que había sido inicialmente.

Además, leo mucho más rápido de lo que puedo escribir.  Al menos, si trato de escribir bien.  Por lo cual, si quería mantenerme publicando reseñas de todos los libros que estaba leyendo habría tenido que usar todo mi tiempo libre en leer y escribir.  En principio no habría problema alguno con ese plan, pero en realidad hay muchos otros proyectos pendientes: ensayos que escribir, investigaciones que completar, videojuegos que jugar y, algo mucho más importante que todo lo anterior, disfrutar a mi familia y amigos.

Sin embargo, la necesidad de escribir, junto a la necesidad de tener el blog, sigue ahí.  Por lo tanto, la nueva intención será continuar agregando entradas pero modificando su alcance.  El objetivo es escribir menos entradas, pensemos que mejor escritas; discutir varios libros relacionados; y, de vez en cuando, si verdaderamente hay mucho que decir acerca de un sólo libro, producir una revisión extensiva.  Espero continuar con el experimento bilingüe, intentando ahora publicar ambas versiones simultáneamente.  Habrá un desbalance natural: el blog en español tendrá el orden orgánico de las entradas en el orden en que fueron escritas, mientras que el blog en inglés intercalará las nuevas entradas con las traducciones de las antiguas (estas últimas se marcarán como tales).

Tal vez ahora sí pueda finalmente completar el otro propósito inicial del blog y comenzar a escribir acerca de otros temas no (exclusivamente) relacionados con libros, leer y escribir.  Termino como es usual en estas entradas editoriales, ¡gracias por seguir leyendo!

Ensayo y Error

Ainsi, lecteur, je suis moy-mesmes la matiere de mon livre: ce n’est pas raison que tu employes ton loisir en un subject si frivole et si vain,

Michel de Montaigne, Essais

En realidad no hay muchas razones para leer un blog ajeno.  A menos que se trate de un conjunto de textos sobre un tema en específico, escritos por un especialista, usualmente se tiene una serie de escritos, completamente personales, en los que se imprimen las divagaciones o complicaciones específicas de un individuo.  Sinceramente, ¿a quién le puede interesar leer algo así?  Y, en ese caso, ¿por qué escribirlo?  Sobre todo (en mi caso) porque no me puedo considerar especialista de absolutamente nada que pudiera tener o provocar un interés general.

No es la primera vez que intento escribir uno.  La idea de retomarlo tiene múltiples fuentes.  Primero, que no he escrito nada últimamente y esa lejanía con la palabra escrita me tiene ligeramente consternado.El blog representa un espacio donde yo puedo escribir lo que me venga en mente, con la feliz casualidad que en algunos casos el hipotético lector para el que uno siempre escribe, se materialice.  Segundo, porque es una forma de exponer mis ideas y pensamientos ante un auditorio (por reducido que pueda llegar a ser) y tener la capacidad de confrontarlos y ponerme a prueba.

La tercera razón la podemos encontrar en el título de esta primer nota.  Estoy en una época de mi vida llena de cambios y retos.  Y como, parafraseando a Platón en la Apología de Sócrates en otra de mis citas favoritas, “Una vida sin examen no vale la pena vivirla”, es un momento especialmente importante en que quiero explorar mi pensamiento, sus intenciones y sus implicaciones.  Un ensayo, en el sentido original de la palabra.  Asumiendo (correctamente) que no estaré nunca del todo bien, hablar de ensayo y error es una manera de representar en tres palabras todo lo que he dicho hasta ahora.

Montaigne escribió su libro de ensayos para alejar sus demonios internos.  Y para poderse entender mejor a sí mismo.  Aunque no puedo compararme con Montaigne (no tengo ni su erudición, ni su talento, ni mucho menos su fortuna), la intención es la misma.  Y por eso robo el final de la introducción a su libro de ensayos, para empezar mi propio intento, con las herramientas de mi época.

A diferencia de Montaigne, yo no busco la perfección en mis escritos, y no revisaré el resultado hasta el cansancio.  Por supuesto que las reseñas de libros o los pequeños fragmentos de ficción que pueda escribir se verán sometidos a un proceso más riguroso que las notas y comentarios sobre lecturas casuales y eventos cotidianos.  Pero aun así, estaré lejos de la perfección gramática o estilística (una acepción más para la parte de error en el título).

A manera de conclusión, solo me queda dar las gracias a todos los posibles lectores, presentes o futuros; constantes o esporádicos; reales o imaginarios, por dedicar parte de su tiempo en la (frívola y vana, diría Montaigne) actividad de leer mis divagaciones.